jueves, 18 de febrero de 2016

REVOLUCIÓN RUSA

 LA REVOLUCIÓN RUSA

La Revolución Rusa (1917): La gran Revolución Rusa, poderoso, movimiento político, social y económico, que estallo en el año 1917 en el Imperio Ruso, esta considerado, por las transcendentales consecuencias que derivandose de ella, como uno de los mas grandes acontecimientos de la Época Contemporánea y, a su vez, como uno de los hechos mas memorables que registra la Historia de la Humanidad.

Esta revolución, que estuvo dirigida, casi exclusivamente, por obreros, campesinos y soldados, es decir, por el pueblo mismo, trajo como resultado el derrumbe de la dinastía despótica de los Zares, con Nicolás II su ultimo soberano, lo que significo la abolición del sistema absolutista hasta entonces imperante, a la vez que origino también el establecimiento de un gobierno de carácter comunista, dirigido por un grupo de bolcheviques (partidarias, en mayoría, de la doctrina de Karl Marx, de tendencia radical), que tuvo por supremo jefe a Lenin (Vladímir Ilich Uliánov) revolucionario y enérgico político.
El Estado que así, organizado bajo la forma de una República Socialista Federal, dirigida por comités de obreros denominados Soviets, es decir que la clase trabajadora asumía, así, la dirección del gobierno de Rusia.
Lenin realizando un discurso para levantar a las masas obreras rusas.
El triunfo de la Revolución Rusa, significo, pues, la transformación de un Estado feudal en una de las naciones mas grandes de la tierra.

 Causas de la Revolución Rusa

Acontecimientos que precipitaron la Revolución.-Fueron:

a) La aguda crisis económica por la que atravesaba Rusia y sobre todo, la falta de alimentos para la población.

b) Las constantes derrotas que experimentaban los ejércitos rusos en la guerra con Alemania durante la Primera Guerra Mundial.

c) La ineptitud e intolerancia del zar Nicolás II y su esposa, enemiga esta, de toda reforma favorable al pueblo.

Las causas que originaron la Revolución Rusa fueron de tres clases, a saber:

1. Políticas ; 2. Sociales ; y 3. Económicas

I. Causas Políticas de la Revolución Rusa


Rusia hallabase gobernada por una monarquía absoluta y despótica, donde la voluntad del soberano (denominado Zar, es decir: Gran Rey) era considerada como ley. El Zar tenía, pues, un poder ilimitado; gobernada en forma arbitraria, es decir, sin dar cuenta de sus actos a nadie y sin respetar las libertades y derechos de sus súbditos. Indiferente a las aspiraciones de las mayorías, no demostró interés por el progreso y bienestar de su pueblo. Por otra parte, la Duma o Parlamento, casi siempre se mostró dócil e incondicional al soberano.

II. Causas Sociales de la Revolución Rusa

La organización social de Rusia estaba basada en la mas absoluta desigualdad. distinguiendose dos clases sociales bien marcadas, a saber:

- La Nobleza.- con el Zar a la cabeza, constituía junto con la aristocracia, la clase privilegiada de Rusia. Ellos dirigían el gobierno, eran los mas grandes propietarios, disfrutaban de todos sus derechos y gozaban, así mismo, de toda clase de privilegios. Mostrabanse ajenos e insensibles a las necesidades y sufrimientos del pueblo.

- El Pueblo.- estaba formado por profesionales, empleados, obreros y campesinos, que clamaban porque se les reconociese sus libertades y derechos, porque desapareciese la explotación, el excesivo numero de horas de trabajo y los bajos jornales; pidieron así mismo, una mejor distribución de la tierra y el predominio de la justicia sin distinción de clases. Fueron la columna vertebral de la Revolución Rusa, pues gracias al triunfo de esta, lograse transformar un estado feudal en una prospera nación "URSS", con ansias de dominio universal.

En condición verdaderamente denigrante, se encontraban los siervos, rezago del Medievo, llamados mujiks, que considerados como cosas, podían ser enajenados juntamente con la tierra o hacienda a la que se hallaban incorporados.

III. Causas Económicas de la Revolución Rusa

El sistema económico imperante, se caracterizó por el monopolio de la tierra y de las riquezas a cargo de un grupo minoritario (nobleza y aristocracia), mientras la mayoría de la población se hallaba sumida en la mas completa miseria e ignorancia.

Por otra parte, tanto los campesinos como los obreros eran explotados en la forma por demás inhumana, en las haciendas y en las fabricas, al exigirseles un elevado numero de horas de trabajo diario (hasta 15 horas) y recibir, en cambio, reducidos salarios, con los que no podía satisfacer ni sus mas apremiantes necesidades. Esta situación se agravo debido a la falta de una agricultura e industria altamente tecnificadas y modernizadas, que no suministraban una producción a tono con las necesidades del país.

INICIO DE LA REVOLUCIÓN

La Guerra europea de 1914 (Primera Guerra Mundial) origino en Rusia la crisis del Imperio de los Romanov (zares), contra el cual se dirigía una larga y tenaz campaña, dentro y fuera del país, por elementos que proclamaban las mas avanzadas ideas sociales y económicas. La característica anárquica de este movimiento en su primera etapa dio origen al nihilismo. Reprimido este un tanto, tomaron fuerzas las doctrinas de Marx (Socialismo), cuyos partidarios rusos se dividieron en dos bandos, los moderados y los radicales, respectivamente ,llamados Mencheviques y Bolcheviques, o sea, minoritarios y mayoritarios en ruso, denominaciones nacidas de que en un congreso celebrado en Londres en el 1903 resultaron los radicales en mayoría. La autocracia zarista sufrió grave quebranto con las derrotas de sus ejércitos en la Primera Guerra Mundial y a esto se sumaba la incapacidad personal del Zar de Rusia, Nicolás II, y el escandalo que levanto la influencia que ejercía en la Corte el monje Rasputín, dueño de la voluntad de la zarina. El zar Nicolás II fue obligado a abdicar (15 de marzo de 1917).
 Etapas de la Revolución Rusa

Distinguimos dos etapas :

I. Primera Etapa de la Revolución Rusa, dirigida por socialistas moderados (Mencheviques), fue la que trajo como resultado la caída del Zar Nicolás II y origino, a su vez, el establecimiento de la República con Alejandro Kerensky como primer presidente.

Desarrollo: Como el ambiente para la insurrección del pueblo contra la monarquía estaba ya preparada, precipitaron, pues, la revolución: la aguda crisis de alimentos que provoco una hambruna general, sobre todo en la capital (Petrogrado), las frecuentes y aplastantes derrotas de los ejércitos rusos en la guerra contra Alemania y las sangrientas represiones ordenadas por el gobierno. Fue en este clima en que estallo la revolución en la Capital rusa y luego se propago en todo el país.

A los obreros amotinados, dirigidos por los Mencheviques, se les sumaron luego los soldados que habían abandonado los regimientos y, finalmente, se sublevaron, también, los marineros del Mar Negro. Ante la insurrección general y la presión del pueblo, Nicolás II, viose obligado a abdicar el poder (15 de marzo de 1917) en su nombre y en el de su hijo. Entre los obreros, campesinos y soldados se organizo, seguidamente, un consejo representativo de la clase trabajadora, denominada Soviet, el que colaboro, resultando, de esta manera, establecida la República, con Alejandro Kerenski, un socialista moderado, su primer Presidente.

El gobierno de Kerenski duro pocos meses, pues se hizo impopular a causa de haber intentado proseguir la guerra contra los alemanes y debido a que no había realizado ninguna reforma económica favorable al pueblo.

II Segunda Etapa de la Revolución Rusa, fue la verdadera Revolución Comunista Roja, dirigida por socialistas radicales, que constituían la mayoría (Bolcheviques) tratose de un movimiento popular que destruyo por completo el antiguo régimen de privilegios y desigualdades, es decir, que transformo el imperio autocrático y despótico de los zares , eminentemente feudal, en una República Federal Comunista, dirigida por la clase obrera que, desde 1923, denominase Unión de las Repúblicas Socialistas Sovieticas (U.R.S.S). Desarrollo:


RevoluciónBolchevique (Revolución de Octubre).- Vladímir Ilich Uliánov, mundialmente conocido como Lenin, su nombre de combate, fue el alma de esta revolución bolchevique. Habiendo hecho su ingreso en Rusia, después de un largo exilio en Suiza, comenzó por agitar a las masas de obreros, campesinos y soldados contra el gobierno provisional, mediante una activa y vigorosa propaganda bajo el lema: "Todo el poder para los Soviets", prometiéndoles así mismo: "Paz, tierra y pan". Entonces, los ejércitos bolcheviques, después de serios combates, consiguieron finalmente hacer capitular a las tropas del gobierno en Petrogrado, viéndose Kerenski obligado a huir. Acto seguido, Lenin fue proclamado Primer Ministro por el Congreso de los soviets, es decir, asumía así el gobierno de Rusia. El golpe de Estado bolchevique había triunfado, era el 25 de octubre del calendario ruso, a la sazón en vigencia; es por ello que a esta revolución , se le conoce con el nombre de Revolución de Octubre.

El nuevo gobierno de Lenin, que contó con la decisiva contribución de León Trotsky, jefe del ejercito rojo, estuvo asesorado por una especie de Gabinete Ministerial, Consejo de comisarios del Pueblo, y tuvo que hacer frente a una situación sumamente critica, pero logro imponerse tras dura y sangrienta lucha. Meses después, el zar y su familia eran fusilados por orden del soviet del Ural.


Consecuencias de la Revolución Rusa

Las principales consecuencias que se derivan de la Revolución Rusa, fueron:

I. El derrumbe de la monarquía absoluta y autocrática de los Zares, con todo su pasado de injusticias, desigualdades y privilegios.

II. El establecimiento de un gobierno comunista en Rusia: República Federativa comunista, que desde 1923, se denominaron Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S).

III. El encumbramiento de Rusia a la categoría de gran potencia política, económica, científica y militar del mundo.

IV. La formación en el mundo de dos bandos ideológicos; el del Capitalismo y el del Comunismo, y la rivalidad y discrepancia surgidos entre los mismos, como resultado de la aspiración de los dos bandos de difundir su sistema económico por el orbe. Esto ocasionó el surgimiento de un mundo bipolar y el consiguiente conflicto entre ellos (Guerra Fría).

Arte Futurista

El futurismo surgió en Milán, Italia, impulsado por Filippo Tommaso Marinetti. Este movimiento buscaba romper con la tradición, el pasado y los signos convencionales que la historia del arte consideraba como elementos principales a la poesía, el valor, la audacia y la revolución, ya que se pregonaba el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso gimnástico, el salto peligroso y la bofetada irreverente. Tenía como postulados: la exaltación de lo sensual, lo nacional y guerrero, la adoración de la máquina, el retrato de la realidad en movimiento, lo objetivo de lo literario y la disposición especial de lo escrito, con el fin de darle una expresión plástica.

Rechazaba la estética tradicional e intentó ensalzar la vida contemporánea, que basándose en sus dos temas dominantes: la máquina y el movimiento. Se recurría, de este modo, a cualquier medio expresivo (artes plásticas, arquitectura, urbanismo, publicidad, moda, cine, música, poesía) capaz de crear un verdadero arte de acción, con el propósito de rejuvenecer y construir un nuevo orden en el mundo.

El poeta italiano Filippo Tommaso Marinetti recopiló y publicó los principios del futurismo en el manifiesto de 1909. Al año siguiente los artistas italianos Giacomo Balla, Umberto Boccioni, Carlo Carrà, Luigi Russolo y Gino Severini firmaron el Manifiesto de los pintores futuristas.


El futurismo procede directamente del cubismo, incluso los primeros cuadros, son de pleno derecho, cubistas, pero evolucionan rápidamente hacia una estética diferenciada, debido a su obsesión por representar la velocidad. Es un movimiento, fundamentalmente, italiano.

El futurismo es el primer movimiento artístico que se organiza como tal, se reconoce y se define en 1909 a través del Manifiesto futurista, que publica el poeta Filippo Tommaso Marinetti. Se busca el escándalo, se admira la velocidad y la tecnología, las señas de identidad del mundo moderno y pretende romper con el pasado. Nada del pasado merece la pena ser conservado. Condenan a los museos, a los que considera como cementerios. Pretenden, y valoran, la originalidad por encima de todo.
«Los objetos en movimiento se multiplican y se distorsionan como vibraciones a través del espacio.»

Fragmento del Manifiesto futurista
Sus obras se caracterizan por el color y las formas geométricas, y la representación del movimiento y la velocidad, para ello representan los objetos sucesivamente, pintándolos en varias posiciones, o emborronándolos, un código que se ha popularizado en los cómic y los dibujos animados. Tienden a utilizar colores puros. El futurismo llegará a la abstracción a través del rayonismo.


Escultura futurista

En las esculturas futuristas también se intenta representar el movimiento. Para ello los planos se desarrollan en el espacio. Los pintores futuristas son, generalmente, también escultores. Destacan Umberto Boccioni, quien más cultivó la escultura.
El futurismo se caracterizó por el intento de captar la sensación de movimiento. Para ello superpuso acciones consecutivas, una especie de fotografía estroboscópica o una serie de fotografías tomadas a gran velocidad e impresas en un solo plano. Ejemplos destacados son el Jeroglífico dinámico de Bal Tabarin (1912, Museo de Arte Moderno, Nueva York) y el Tren suburbano (1915, Colección Richard S. Zeisler, Nueva York), ambos de Gino Severini.

jueves, 21 de enero de 2016

Práxedes Mateo Sagasta

Práxedes Mateo Sagasta

Político liberal español (Torrecilla de Cameros, Rioja, 1825 - Madrid, 1903). Era ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, y profesor de su escuela en Madrid. Militó desde joven en el Partido Progresista, con el que participó en la Revolución de 1854. Por entonces instaló en Zamora su principal «feudo» político, al ser nombrado presidente de la junta revolucionaria de aquella ciudad; luego la representó como diputado en las Cortes desde 1854. Tras la breve experiencia de poder progresista del bienio 1854-56, volvió a la oposición como diputado y periodista de La Iberia; y en 1863 accedió a la dirección de este diario madrileño, que desde entonces se consideraría portavoz de las posturas políticas de Sagasta.
 
Ante la marginación de los progresistas del gobierno por parte de Isabel II, Sagasta promovió la estrategia del retraimiento (negativa a participar en las elecciones) y la preparación de una revolución para acceder al poder. Participó en dos intentonas fracasadas en 1866 (la de Prim y la del Cuartel de San Gil) y en la que finalmente tuvo éxito y destronó a la reina en 1868.

Se transformó entonces de agitador en estadista, pues durante el Sexenio Revolucionario (1868-74) fue ministro de Gobernación (1868-70, 1871 y 1874) y de Estado (1870 y 1874) y presidió tres veces el gobierno (1870-71, 1871-72 y 1874). Fue uno de los grandes defensores del modelo de Monarquía democrática que se plasmó en la Constitución de 1869.

Encabezó una de las dos ramas en las que se escindió el Partido Progresista, quedando al frente de los constitucionales, mientras Ruiz Zorilla dirigía a los radicales. Fue el último jefe de gobierno del Sexenio, desalojado del poder por el pronunciamiento de Martínez Campos que restauró a los Borbones en la persona de Alfonso XII (1874).

Al constituir el régimen de monarquía doctrinaria que se plasmó en la Constitución de 1876, Cánovas del Castillo vio en Sagasta la figura más adecuada para conseguir la unidad de las dispersas fuerzas liberales y turnarse con él en el poder. Ciertamente, en 1875 Sagasta admitió -aunque de mala gana- la restauración de la dinastía histórica; aunque siguió defendiendo hasta 1877 la vuelta a la Constitución del 69. 

Se turnó en el poder con los conservadores de Cánovas, presidiendo el Consejo de Ministros en 1881-83, 1885-90 (al inicio de la Regencia de María Cristina, el gobierno más largo de la Restauración), 1892-95, 1897-99 y 1901-02 (ya con Alfonso XIII como rey). Sagasta moderó mucho sus inclinaciones revolucionarias de la juventud, admitiendo no sólo la Constitución conservadora de Cánovas, sino también la manipulación sistemática de las elecciones para turnarse artificialmente en el Gobierno sin considerar la voluntad del electorado.

Al mismo tiempo introdujo en el régimen innovaciones que le dieron credibilidad y flexibilidad suficientes para sobrevivir hasta 1923:
  • repuso a los catedráticos expulsados de la universidad por sus ideas políticas (1881),
  •  amplió la libertad de imprenta (1883), 
  • estableció la libertad de asociación que permitió el desarrollo del sindicalismo obrero (1887), 
  • reguló el juicio por jurados (1888) y 
  • restableció definitivamente el sufragio universal (1890).
Enfrentado frecuentemente con los militares reaccionarios y con los intereses inmovilistas de los plantadores cubanos, no consiguió implantar en las últimas colonias españolas (Cuba, Puerto Rico y Filipinas) un régimen de autonomía que evitara la insurrección contra la metrópoli.
Cuando ya era demasiado tarde y la rebelión colonial había estallado, fue llamado de nuevo al gobierno y sufrió el peor de sus tropiezos políticos: al complicarse la situación con la intervención militar de los Estados Unidos en contra de España,
Sagasta aceptó ir a una guerra imposible de ganar para evitar que una actitud entreguista pudiera desacreditar al régimen y provocar una nueva revolución. Tuvo que asumir la derrota y la pérdida de las colonias por el Tratado de París (1898), así como las repercusiones morales, políticas y económicas que la crisis provocó en la metrópoli.

lunes, 18 de enero de 2016

La unificación alemana

LA SITUACIÓN ALEMANA TRAS 1815

Desde principios del siglo XIX, tras las guerras napoleónicas, fue imponiéndose la idea de unificar las distintas organizaciones políticas herederas del Sacro Imperio Romano Germánico en un solo Estado alemán. Un paso importante en este proceso fue la formación de un mercado único en la región. A ello contribuyeron, tanto los junkers, es decir, la aristocracia terrateniente prusiana, como la burguesía industrial de la cuenca del Ruhr.

En 1834 se produjo la unificación aduanera, el Zollverein. El Zollverein se inició en Prusia, Estado al que se adhirieron Hesse-Darmstadt, Baviera y Wurtemberg para crear una zona de aranceles unificados: el desarrollo industrial de Prusia atrae a otros estados que ven más rentable liberar sus aranceles con Prusia (que exporta manufacturas muy demandadas) que con Austria (cuyas exportaciones agrícolas compiten con la producción interna de otros Estados como Baviera y Sajonia).

Prusia y Austria eran muy distintas en los aspectos económicos, sociales y políticos. Austria estaba configurada como un imperio centralista y autoritario que gobernaba un territorio habitado por diferentes pueblos —eslavos, alemanes, húngaros, rumanos e italianos— con distintas lenguas, religiones y costumbres. Esta situación motivó frecuentes sublevaciones nacionalistas contra la monarquía austriaca. La población prusiana, sin embargo, era mucho más homogénea.

En lo económico, Austria no contaba con una burguesía poderosa capaz de lograr un desarrollo industrial propio. El mantenimiento de un ejército y una administración que garantizasen la unidad imperial le creó graves dificultades financieras. Prusia, en cambio, experimentó un desarrollo económico muy intenso en su parte occidental que la convirtió en el referente del crecimiento industrial de los territorios alemanes. El aumento de la producción de acero, carbón y hierro en la segunda mitad del siglo XIX así lo demostró.
Todo ello, unido a la revolución de los medios de transporte y de las comunicaciones —ferrocarriles, barcos de vapor, telégrafos— posibilitó la formación de un activo mercado económico y trajo consigo otras consecuencias: la consolidación de una burguesía industrial, aliada de los terratenientes junkers, y el predominio en su gobierno de las ideas liberales, que buscaban la formación definitiva de un Estado nacional.

 

La Confederación Germánica

 

Fue una unión establecida en 1815 por el Congreso de Viena que agrupó a 39 Estados alemanes en una confederación de Estados soberanos bajo la presidencia de la Casa de Austria, para reemplazar al extinto Sacro Imperio Romano Germánico destruido por Napoleón.

La Confederación no suponía ninguna concesión al creciente nacionalismo alemán, ya que está estaba en control de la nobleza y casas reales ajenas al liberalismo nacionalista. Esto se refleja en su Dieta, que no era un parlamento de representantes elegidos por el pueblo, sino un congreso de delegados con sede en Fráncfort del Meno, fue su única entidad central, aunque en 1834 se creó la Unión Aduanera de Alemania y, con ello, un mercado interno unitario para la mayoría de los Estados.
El estallido de la Revolución alemana de 1848-1849 y el entusiasmo popular producido por ella mostró que, tarde o temprano, los diversos Estados alemanes (39 en total) quedarían unificados en un solo Estado, pero estaba aún por definirse si tal proyecto sería dirigido por Prusia o por Austria dando inicio al Dualismo Aleman.

La Confederación solo funcionó cuando coincidían las posiciones de Austria y Prusia, cuya confrontación condujo finalmente a la guerra de las Siete Semanas. Tras el triunfo prusiano, la Confederación Germánica quedó disuelta y fue sustituida en el año 1867 por la Confederación Alemana del Norte.

Otto von Bismarck
Consecuencia del periodo en que Alemania fue conquistada por Napoleón empieza a surgir un nacionalismo centrípeto cuyo objetivo es unificar los Estados para eliminar la amenaza de todo ataque externo. Precisamente los rebeldes alemanes de 1848-1849 utilizaban el recuerdo de la "Guerra de Liberación alemana" contra la Francia napoleónica como muestra de la urgencia de unificar los diversos Estados alemanes y como señal de que el pueblo alemán, más allá de las diferencias políticas, tenía un "objetivo común". Específicamente, en 1862 fue designado canciller prusiano el aristócrata Otto von Bismarck, quien concibió la unificación de Alemania bajo la dirección del Reino de Prusia dentro de un molde autoritario y centralista, pero asegurando para la nueva "Alemania unificada" no sólo la solidez política sino la prosperidad económica y el poderío militar, aspectos que Bismarck consideraba interdependientes. Dueño de una gran energía para el trabajo, con sangre fría para la intriga política, y hábil diplomático para calcular los temores y ansias de las potencias extranjeras, Bismarck se convirtió en el líder político del proyecto de unificación.


LAS GUERRAS DE UNIFICACIÓN

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Guerra de los Ducados

La Guerra de los Ducados fue un conflicto militar que enfrentó a Austria y Prusia contra Dinamarca en 1864, por el control de los ducados de Schleswig y de Holstein, de población mayormente alemana pero bajo soberanía danesa. Dinamarca salió derrotada, por lo que debió ceder Schleswig-Holstein, que fue anexionado por las otras dos potencias. No obstante, Bismarck aprovechó el atractivo de la Zollverein para imponer la influencia de Prusia en tales ducados, geográficamente muy alejados de Austria propiamente dicha, alegando el "derecho de la determinación de los pueblos", por lo cual debía respetarse el deseo de los habitantes de los ducados para unirse económicamente (y luego políticamente a) a Prusia. Austria, sin fuerzas para oponerse a la penetración prusiana en los ducados, abandonó sus derechos sobre ellos. Indirectamente, Bismarck también logró marcar la primacía prusiana sobre los austriacos entre los otros estados germanos (Sajonia, Baviera, o Württemberg), aumentando el prestigio de Prusia y debilitando las posibles alianzas de Austria.

 

Guerra austro-prusiana

El objetivo de la Guerra austro-prusiana de 1866 para los prusianos fue expulsar a los austriacos de la Confederación Germánica y descartar toda posible "unificación" en torno a la corona de Austria. Para ello, Bismarck se sirvió de las tensiones políticas que hace décadas germinaban entre ambos poderosos estados, siendo que para esas fechas Bismarck había impulsado el desarrollo industrial de Prusia para tornarla en un enemigo temible ante Austria.
Mientras este conflicto estaba en desarrollo, se aplicó la tesis del Zollverein: aranceles preferenciales para los aliados de Prusia. En paralelo, la guerra estallaba el 23 de junio.
  • Además de la expulsión de los austriacos del proyecto unificador, Prusia también tenía otro objetivo: anexionar definitivamente Holstein y Schleswig a la Alemania del Norte, además de destruir la influencia de Austria sobre otros estados alemanes (Hamburgo y Hesse) y atraerlos a la órbita prusiana.
  • Prusia promete a Italia devolverle Venecia a cambio de ir a la guerra contra Austria; tal acuerdo genera que Italia declare la guerra a Austria y la obligue a luchar en dos frentes y distraiga sus esfuerzos bélicos. Aunque Austria derrota a Italia en tierra y mar, las derrotas ante Prusia le fuerzan a capitular.
  • Prusia gana la guerra, por lo que logra todos sus objetivos, y ello se consagra en la firma del tratado de Praga.  

 

Guerra franco-prusiana

El interés de Prusia en esta guerra, que tuvo lugar en 1870-1871, era acorralar a Francia territorialmente, buscar un motivo de unidad entre los estados alemanes aún renuentes a unirse a Prusia, y con ello expandirse y unificar Alemania.
Desarrollo:
  • La reina Isabel II de España es destituida del trono en 1868 por rebeliones internas. A fines de 1869 los regentes españoles reciben la propuesta de un primo del rey prusiano Guillermo I, el príncipe Leopoldo de Höhenzollern, para acceder al trono español. Tal oferta es recibida con enojo por Napoleón III de Francia, quien interpreta esto como una intromisión prusiana en España y un "cerco dinástico" que amenazaría Francia.
  • El emperador francés lanza a sus diplomáticos a una ofensiva para evitar la coronación de un rey prusiano en Madrid, y Prusia acepta retirar la candidatura tras unos supuestos aravos al embajador francés, en esfuerzo calculado para provocar una reacción iracunda de Napoleón III. El canciller prusiano Otto von Bismarck calcula que la furia del monarca francés causará que Francia inicie una guerra imprudente contra Prusia, mucho mejor preparada bélicamente.
  • Napoleón III de Francia, acompañado por el príncipe imperial de 14 años, llega a Metz para tomar el mando del ejército y efectivamente declara la guerra a Prusia a fines de julio de 1870, lanzando sus tropas contra el Rin. Los cálculos de Bismarck se hacen ciertos y en Berlín puede alegarse que Prusia no provoca la guerra, lo cual une a varios estados alemanes a la causa prusiana.
  • Tras seis semanas de lucha, las tropas prusianas vencen a las francesas, peor equipadas y mal preparadas para una guerra en tales momentos. Las fuerzas prusianas derrotan a las divisiones francesas mandadas por el mismo Napoleón III en Sedán y obligan al monarca francés a capitular allí el 2 de setiembre. Semanas después, los soldados prusianos cercan París e imponen a Francia el Tratado de Fráncfort en marzo de 1871.
Consecuencias:
  • Alemania despoja a Francia de las regiones de Alsacia y Lorena que serán "territorios imperiales" alemanes hasta 1919.
  • Fin del Segundo imperio francés; Francia proclama la III República que durará hasta 1940.
  • Guillermo I fue nombrado káiser de Alemania en la Galería de los Espejos del palacio de Versalles el 18 de enero de 1871, unificando de hecho a Alemania y dando inicio al Imperio Alemán.

 

Consolidación y fraccionamiento

El Imperio alemán fue fundado el 18 de enero de 1871 tras la victoria de Prusia en la Guerra franco-prusiana y supuso la unificación de los diferentes Estados alemanes en torno a Prusia, excluyendo a Austria, bajo el liderazgo del canciller Otto von Bismarck. Se inició un período de gran desarrollo de la nación alemana en todos los campos: económico, geográfico, político y militar.
Sin embargo, como los alemanes descubrieron, grandes discursos, banderas, y multitudes entusiastas, una constitución, una reorganización política y la provisión de un superestructura imperial; y la Unión Aduanera revisada de 1867 a 68, todavía no hacían una nación.
 
Un elemento clave del Estado-nación es la creación de una cultura nacional, con frecuencia aunque no necesariamente. A través de la política nacional la Kulturkampf (1872 a 78) que siguió un modelo político, económico, y de unificación administrativa trató de ir en esa dirección, con una notable falta de éxito, con algunas contradicciones en la sociedad alemana. En concreto, se trataba de una lucha por el lenguaje, la educación y la religión. Una política de germanización de las personas no alemanas de la población del imperio, incluyendo los polacos y daneses, comenzó con el lenguaje, en particular, la lengua alemana, la escolaridad obligatoria (germanización), y el intento de creación de planes de estudio estandarizado para esas escuelas para promover y celebrar la idea de un pasado compartido. Otro elemento importante en la construcción de la nación, la historia del pasado heroico, cayó a esos historiadores alemanes nacionalistas como el constitucionalista liberal Friedrich Dahlmann (1785-1860), su alumno conservador Heinrich von Treitschke (1.834 a 1896), y otros menos conservadores, tales como Theodor Mommsen (1817-1903) y Heinrich von Sybel (1817-1895), por nombrar a dos.
 
El Imperio Alemán se mantendría hasta la Revolución de Noviembre de 1918 que llevó, hacia el final de la Primera Guerra Mundial, al cambio desde la monarquía del Imperio a una república pluralista, parlamentaria y democrática.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Daens

 Resumen de la película.

La película va de como viven unos obreros de un pueblo de Bélgica explotados por sus jefes  cobrando muy poco y trabajando mucho hasta que llega un sacerdote y intenta cambiar eso para que la gente obrera no muriese de hambre y de frío.

 Biografía.


Adolf Daens (18 de diciembre de 1839 – 14 de junio de 1907), fue un sacerdote flamenco y una importante personalidad política belga.

Nacido en una familia numerosa y modesta de Aalst (Bélgica), Daens se opuso activamente al conservadurismo que existía entonces en el seno del clero. Su acción política se centró en la defensa del proletariado y las reivindicaciones igualitarias, y en luchar contra las injusticias sociales.

Se alió con algunos líderes vecinales, con los obreros y con algunos socialistas para oponerse a Charles Woeste, diputado del condado. Woeste era, en cierto modo, el representante de la burguesía de los propietarios y el abanderado del partido católico; se dedicó a defender a los propietarios y a conservar el orden social establecido. Fundó el "Christene Volkspartij" (CVP) (partido popular cristiano) en 1894 y más tarde fue elegido diputado en el Parlamento belga, con el fin de reivindicar los derechos de los obreros y denunciar las condiciones de trabajo y de vida de éstos. Todo esto aplicando la Rerum Novarum (encíclica del Papa León XIII) como doctrina social y como proyectil intelectual para combatir las injusticias socioeconómicas.

Su combate para mejorar las condiciones de trabajo de los obreros y de la vida de sus familias le alejaron del sacerdocio. Por otra parte, fue condenado por su obispo, luego por el Papa y apartado de sus funciones en 1899. Murió en 1907 después de haber pedido perdón a su obispo.

El «daensismo», profundamente humanista, se emparentaría hoy con un socialismo socialdemócrata o una corriente social-cristiana.

La leyenda de una estatua erigida en su ciudad natal con ocasión del 50º aniversario de su muerte resume su empeño: "El trabajador no debe ser ni esclavo ni mendigo, debe ser un hombre libre y próspero".

Louis Paul Boon publicó en 1971 una novela biográfica titulada Pieter Daens. En 1992, el realizador Stijn Coninx, tomando como base la novela mencionada, contó la historia de este sacerdote comprometido en la película titulada Daens.

En 2005, Adolf Daens obtuvo el quinto puesto en la versión flamenca para elegir al “belga más importante” (De Grootste Belg).

jueves, 19 de noviembre de 2015

Clarín

Leopoldo Alas, Clarín

La obra de Clarín se compone de numerosos artículos de crítica literaria, dos novelas, una obra teatral y varios libros de cuentos.
  • Sus artículos de crítica literaria, en los que expuso sus ideas acerca de la novela, pronto le hicieron conocido y respetado en todo el país.
  • La producción novelística de Clarín es escasa: La Regenta (1885) y Su único hijo (1890). Esta última se aleja del realismo para expresar de pleno la crisis ideológica de fin de siglo.
  • Clarín intentó introducirse también, aunque sin demasiado éxito, en el mundo teatral con Teresa (1895), drama de ambientación obrera.
  • Especial importancia tienen sus cuentos y novelas cortas, entre las que destacan Pipá, sobre la tragedia de un golfillo; Doña Berta, poética historia de una solterona; y, sobre todo, Adiós, Cordera, uno de los mejores cuentos de la literatura española. Aunque no falta su característica tendencia satírica, en la narrativa corta Clarín se muestra más abierto a la ternura, a la compasión y a la solidaridad.


LA REGENTA

En ella se retrata en toda su complejidad una ciudad de provincias, Vetusta (nombre tras el que se esconde Oviedo), en la que está representada la sociedad española de la Restauración.

Clarín somete a una irónica crítica a todos los estamentos de la ciudad, que conforman una atmósfera asfixiante, opresiva, que choca con la protagonista, Ana Ozores. La importancia de la presión social sobre ella acerca la novela a las teorías del naturalismo (ver t22).

La Regenta es una novela de poca acción, en la que adquieren gran importancia las descripciones de la psicología de los personajes y de los ambientes: la catedral, el casino, las reuniones de la burguesía...


Biografía

Nació el 25 de abril de 1852 en Zamora, donde se había trasladado su familia desde Oviedo, al ser nombrado su padre, Genaro García Alas, gobernador de la ciudad. Leopoldo fue el tercer hijo del matrimonio.

En la casa se hablaba continuamente de Asturias y su madre, Leocadia, con cierta nostalgia, contaba relatos de aquella tierra de sus antepasados (aunque ella tenía también hondas raíces leonesas). Este ambiente influyó en gran medida en el espíritu del niño Leopoldo que desde siempre se sintió más asturiano que zamorano, aunque a lo largo de su vida conservó un cariño especial por las tierras que lo vieron nacer.

A los siete años entró a estudiar en el colegio de los jesuitas ubicado en la ciudad de León en el edificio de San Marcos (actual parador de turismo). Desde el principio supo adaptarse a las normas y a la disciplina del centro de tal manera que a los pocos meses era considerado como un alumno modelo. Sus compañeros lo conocían con el mote (sobrenombre) de «el Gobernador», por alusión a la profesión de su padre. Sus biógrafos aseguran que esta etapa estudiantil engendró en Leopoldo el sentimiento religioso y el principio de gran disciplina moral que fueron la base de su carácter. En este primer año escolar ganó una banda azul como premio y trofeo literario. La conservó toda su vida y se encontraba entre los objetos más queridos del museo familiar.

En el verano de 1859 toda la familia regresó a Asturias. Leopoldo descubrió con sus propios ojos la geografía asturiana de la que tanto había oído hablar a su madre. Durante los años siguientes Leopoldo se encuentra en libertad por las tierras de Guimarán, propiedad de su padre, donde aprenderá directamente de la Naturaleza y de los libros que encuentra en la vieja biblioteca familiar, donde entra en contacto por primera vez con dos autores que serán sus maestros: Cervantes y Fray Luis de León.

El 4 de octubre de 1863, a la edad de once años, Leopoldo ingresa en la Universidad de Oviedo en lo que se llamaban «estudios preparatorios», matriculándose en las asignaturas de Latín, Aritmética y Doctrina Cristiana. El curso lo terminó con la nota de sobresaliente y con la adquisición de tres buenos amigos: Armando Palacio Valdés, Tomás Tuero (que fue también escritor, traductor y crítico literario) y Pío Rubín (escritor).

Galdós

Galdós

En su producción novelística encontramos todas las modalidades narrativas y, en ellas, Galdós es el único escritor español del siglo XIX capaz de construir un amplio cuadro de la sociedad de su tiempo.

A la vez, Galdós es el único escritor que posee una visión global y coherente de la historia contemporánea española, novelada en sus Episodios nacionales.

 

 Los Episodios nacionales

Constituyen una amplia reconstrucción de la historia de España en el siglo XIX, desde la batalla de Trafalgar (1805) hasta los comienzos de la Restauración (1875).

Los Episodios superan los modelos de novela histórica romántica (ver t22) porque Galdós construye sus obras manteniendo dos planos, el histórico y el novelesco, que discurren de manera paralela, interrelacionándose con frecuencia.

 

 Novelas de la primera época

Escritas entre 1870 y 1878, tratan generalmente del enfrentamiento ideológico que dividía la España de la época. Los personajes quedan escindidos en dos bandos: progresistas y tradicionalistas. Galdós se identifica con los primeros y critica a los segundos.

Además de La Fontana de Oro, primera novela realista española, pertenecen a esta época las llamadas novelas de la intolerancia: Doña Perfecta (1876), Gloria (1877), La familia de León Roch (1878)) y Marianela (1878).

 

 Novelas contemporáneas

Son veinticuatro novelas escritas entre 1881 y 1889, que constituyen un amplio retrato de la sociedad española, con especial atención a las clases medias.
El autor muestra aquí un mayor dominio de las técnicas realistas y es, por tanto,más imparcial. Sin abandonar sus ideas progresistas, describe a los personajes de una manera profunda, con sus contradicciones.

  Etapa espiritualista

En sus últimas novelas, Galdós muestra un creciente interés por los temas morales y espirituales. En estas novelas se acentúa el idealismo de los personajes y pierde importancia la descripción de la realidad.

 

Biografía

Benito María de los Dolores Pérez Galdós (Las Palmas de Gran Canaria, 10 de mayo de 1843 - Madrid, 4 de enero de 1920), conocido como Benito Pérez Galdós, fue un novelista, dramaturgo, cronista y político español.

Se le considera uno de los mejores representantes de la novela realista del siglo XIX en España y un narrador capital en la historia de la literatura en lengua española, hasta el punto de ser reconocido por muchos como el mayor novelista español después de Cervantes.

Galdós transformó el panorama novelesco español de la época, apartándose de la corriente romanticista en pos del realismo y aportando a la narrativa una gran expresividad.En palabras de Max Aub, Galdós, como Lope de Vega, asumió el espectáculo del pueblo llano y con "su intuición serena, profunda y total de la realidad", se lo devolvió, como Cervantes, rehecho, "artísticamente transformado". De ahí que "desde Lope ningún escritor fue tan popular, ninguno tan universal desde Cervantes".

Pérez Galdós fue desde 1897 académico de la Real Academia Española y llegó a estar nominado al Premio Nobel en 1912. Aunque, salvo en su juventud, no mostró especial afición por la política, aceptó su designación como diputado en varias ocasiones y por distintas circunscripciones.

Infancia y juventud

 Galdós fue el décimo hijo de un coronel del ejército, Sebastián Pérez, y de Dolores Galdós, una dama de fuerte carácter e hija de un antiguo secretario de la Inquisición. Siendo aún niño su padre le aficionó a los relatos históricos contándole pasajes y anécdotas vividos en la Guerra de la Independencia, en la que, como militar, había participado. En 1852 ingresó en el Colegio de San Agustín, en el barrio de Vegueta de Las Palmas de Gran Canaria (isla de Gran Canaria), con una pedagogía avanzada para la época, en los años en que empezaban a divulgarse por España las polémicas teorías darwinistas, polémicas que algunos críticos han rastreado en obras como Doña Perfecta.

Galdós, que ya había empezado a colaborar en la prensa local con poesías satíricas, ensayos y algunos cuentos, obtuvo el título de bachiller en Artes en 1862, en el Instituto de La Laguna (Tenerife), donde había destacado por su facilidad para el dibujo y su buena memoria. La llegada de una prima suya, "Sisita", al entorno familiar isleño, trastornó emocionalmente al joven Galdós, circunstancia que se ha considerado posible origen de la decisión final de "Mamá Dolores" de enviarle a Madrid a estudiar Derecho.

Llegó a Madrid en septiembre de 1862, se matriculó en la universidad y tuvo por profesores a Fernando de Castro, Francisco de Paula Canalejas, Adolfo Camús, Valeriano Fernández y Francisco Chacón Oviedo. En la universidad conoció al fundador de la Institución Libre de Enseñanza, Francisco Giner de los Ríos, que le alentó a escribir y le hizo sentir curiosidad por el krausismo, filosofía que se deja sentir en sus primeras obras. Frecuentó los teatros y con otros escritores paisanos suyos (Nicolás Estévanez, José Plácido Sansón, etcétera) la «Tertulia Canaria» en Madrid. También acudía a leer al Ateneo a los principales narradores europeos en inglés y francés. Fue en esa institución donde conoció a Leopoldo Alas Clarín, durante una conferencia del crítico y novelista asturiano, en lo que sería el comienzo de una larga amistad. Al parecer fue alumno disperso y perezoso, faltando a clase a menudo:
"Entré en la Universidad, donde me distinguí por los frecuentes novillos que hacía, como he referido en otro lugar. Escapándome de las cátedras, ganduleaba por las calles, plazas y callejuelas, gozando en observar la vida bulliciosa de esta ingente y abigarrada capital. Mi vocación literaria se iniciaba con el prurito dramático, y si mis días se me iban en "flanear" por las calles, invertía parte de las noches en emborronar dramas y comedias. Frecuentaba el Teatro Real y un café de la Puerta del Sol, donde se reunía buen golpe de mis paisanos" (B. Pérez Galdós, Memorias de un desmemoriado, II)
En 1865 asistió a la terrible Noche de San Daniel, cuyos sucesos le impresionaron vivamente:
Presencié, confundido con la turba estudiantil, el escandaloso motín de la noche de San Daniel —10 de abril del 65—, y en la Puerta del Sol me alcanzaron algunos linternazos de la Guardia Veterana, y en el año siguiente, el 22 de junio, memorable por la sublevación de los sargentos en el cuartel de San Gil, desde la casa de huéspedes, calle del Olivo, en que yo moraba con otros amigos, pude apreciar los tremendos lances de aquella luctuosa jornada. Los cañonazos atronaban el aire... Madrid era un infierno.